Friday, May 12, 2017

Review: The Black Room



Jennifer (Natasha Henstridge) y Paul (Lukas Hassel) son una pareja casada deseosa de mudarse a una nueva casa y comenzar su nueva vida disfrutando de una vida sexual saludable. Todo parece perfecto, pero hay una presencia demoníaca que vive dentro de una habitación secreta en el sótano que usa la manipulación sexual como su especialidad. La felicidad doméstica se rompe cuando la hermana gótica de Jennifer, Karen (Augie Duke), decide hacer una visita, Paul es blanco de la entidad malvada, siendo poseído y listo para hacer su movimiento en cualquier mujer. Mientras que este comportamiento confunde a Jennifer, ella aprende enseguida sobre Miss Black (Lin Shaye), la dueña anterior que mantuvo contenida con éxito la entidad.

The Black Room cuenta la historia de una pareja casada que descubre un demonio que triunfa en el deseo sexual. La entidad amenaza con destruir la vida feliz de la pareja casi inmediatamente después de su llegada a su nuevo hogar. La película tiene una cantidad de ideas inventivas que realzan grandemente la mecánica de la trama. También se beneficia de una dirección visualmente buena y los efectos especiales influenciados por los años 80 aumentan la sensación retro.

Por desgracia, The Black Room es una película que no se puede definir del todo en términos de temática. A veces quiere ser una comedia, a veces quiere ser una película seria de horror, a veces quiere ser un drama o una película romántica. Si la película hubiera ido por una temática, podría haber funcionado. En cambio, se tiene a un hombre poseído por un demonio deseando a cada mujer que tiene a la vista y cómicamente estando agobiado por la cantidad de mujeres disponibles. El elenco es bastante decente con Natasha Henstridge haciendo un buen trabajo. El papel de Lukas Hassel como el poseído Paul es una de las razones por las que esto no funciona. Él sobreactúa demasiado como para dar cualquier tipo de sensación de peligro. Lin Shaye como Miss Black brilla en su breve aparición y hay un cameo del extravagante cantante de shock rock Arthur Brown.

Al final, esta es una película extraña que me hizo sentir un poco raro debido a la forma en que vulgariza el consentimiento sexual. Seguro que es lo que yo esperaría de los demonios, pero verlo retratado de una manera con tanta ocurrencia me hizo sentir que esta era una película hecha para una época sensible y no en el mundo de hoy día. Voy a recomendar la película por algunos efectos especiales, algunas de las actuaciones y porque el maquillaje del demonio es bastante bueno. Hay elementos de The Entity (1982), The Incubus (1981) e incluso de Species (1995), lo cual Henstridge protagonizó, pero esas películas tomaron seriamente el horror de la sexualidad.

Puntuación: 3 alcapurrias.

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