Friday, August 3, 2018

Review: Traffik



Brea (Paula Patton) es una periodista en peligro de perder su trabajo debido a su integridad feroz. Tratando de despejar la mente de sus problemas, Brea y su novio John (Omar Epps) deciden tomar un viaje al norte de California para disfrutar un fin de semana en una casa de lujo poseída por Darren (Laz Alonso), un agente de deportes que tiene problemas con su propia esposa, Malia (Roselyn Sanchez). En el camino, John tiene un altercado con unos motociclistas en una gasolinera, mientras Brea se encuentra con Cara (Alborea Olivieri), una mujer joven que en secreto le pasa un teléfono celular cargado con información sensible respecto a una pandilla dedicada al tráfico humano. Reclamando qué estaba perdido, Red (Luke Goss), el lider de la pandilla, rodea la propiedad de Darren con ayuda de motociclistas solicitando la devolución del teléfono o de lo contrario se verán en problemas. Comprendiendo la enormidad de la información que hay en el teléfono, Brea se dispone a proteger la evidencia, pero en su frenesí periodístico, desencadena la ira de Red, comenzando una larga noche de supervivencia en el medio de la nada.

Alguna vez han visto una película de terror y se han preguntado por qué los personajes principales toman las estúpidas elecciones que siempre parecen hacer en ellas? Bueno, Traffik es una hora y media de eso. Por supuesto, la mayoría de las tramas no pueden progresar a menos que los héroes sean tontos en algunas ocasiones. Para empeorar las cosas, los personajes son tan poco compatibles que es difícil no esperar que los villanos los atrapen, y esos tipos son racistas y traficantes de sexo. Basada en hechos reales, la película establece a Brea, una periodista que no parece entender lo que realmente es informar. En cuestión de minutos su personaje tiene una actitud pretenciosa y condescendiente, expresada específicamente cuando está molesta porque un artículo en el que ha estado trabajando durante meses es publicado. Por qué estaba trabajando en eso durante meses? Claro, suena como una pieza para ser publicada en un blog en un fin de semana, pero eso no es exactamente lo que un editor podría querer de una noticia importante. Por supuesto, su sentido inquebrantable de "verdad" y "justicia" domina al sentido común el resto de la película.

Luego está Darren, el idiota necesario que la película parece requerir para que la tensión aumente en el segundo acto. Un narcisista incapaz de considerar los sentimientos de los demás o considerar por un momento las consecuencias de sus acciones, Darren se las arregla para ser exactamente lo contrario de Brea. El es mucho más agresivo cuando se trata de su egocentrismo. Sin embargo, eso es algo bueno, supongo, ya que si alguien realmente se tomara el tiempo para usar la lógica en la película, entonces terminaría bastante rápido. El resto del elenco es tolerable, salve a los traficantes racistas, ya que son tan torpes como los protagonistas a los que aterrorizan. Toda la película se basa en el hecho de que una de las chicas que están tratando de vender los traficantes introduce un teléfono satelital en la cartera de Brea en una gasolinera (algo que de alguna manera tiene en su poder). Ese teléfono está lleno de fotos de mujeres prisioneras y muchos números de teléfono de organizaciones y gente muy poderosa. Sin embargo, Brea se las arregla para usar sus habilidades como periodista para desbloquearlo y condenarse a sí misma y a sus amigos.

El resto de la película es una lucha en la cabina multimillonaria en la que se alojan los cuatro amigos. Dado que los motociclistas racistas realmente no tienen el encanto para captar la atención del público durante largos períodos de tiempo, la película presenta a un villano británico en la forma de Luke Goss. Aparentemente, las pandillas de motociclistas en el norte de California involucradas en el tráfico sexual necesitan un líder británico para supervisar sus operaciones diarias. Honestamente, este tipo de estupidez es solo la punta del iceberg cuando se trata de esta película. En general, esta es una película que trata de arrojar luz sobre los horrores del comercio sexual y cómo está sucediendo en todo el mundo. Desafortunadamente, sus intenciones no tienen ningún sentido gracias a los personajes estúpidos que presenta. Al final, Traffik es una película completamente mala. Para ser sincero, no estoy del todo seguro de a qué audiencia la película quería dirigirse, pero cuanto más lo pienso, peor me siento por perder el tiempo viendo esto. En lo que va del 2018 han habido varias películas con comentarios contemporáneos muy potentes sobre temas sociales, Traffik lamentablemente lo que hace a su causa es un deservicio. Definitivamente una de las películas más decepcionantes del año.

Puntuación: 1 alcapurria.

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