Saturday, July 8, 2017

Review: Once Upon A Time In Venice



Al convertirse en un sabio anciano para los niños en Venice, California, Steve (Bruce Willis) mantiene un ojo en la actividad local, trabajando como detective privado después de perder su trabajo con la L.A.P.D. Steve se mantiene ocupado con las demandas cotidianas, incluyendo ayudar a su amigo Dave (John Goodman) con su divorcio problemático, enseñar a su socio John (Thomas Middleditch) las entradas y salidas de la vigilancia y asegurarse de que su cuñada Katey (Famke Janssen) sea atendida. Sin embargo, el equilibrio de su vida es puesto a prueba cuando Buddy, el querido perro de Steve, es robado. Poco despues Steve se encuentra cara a cara con el miembro de una pandilla, Spyder (Jason Momoa), quien busca recoger los daños que el creó al estrellar su coche durante un escape. Y también está Lou The Jew (Adam Goldberg), un gerente de bienes raíces que ofrece devolverle la casa de la infancia de Steve a cambio de la identidad de un artista callejero pintando murales obscenos en un edificio de apartamentos que Lou está tratando de vender.

Once Upon A Time In Venice es una comedia de crimen/acción sobre varios personajes coloridos en la comunidad del sur de California. Tiene mucha violencia que incluye armas de fuego, disparos, granadas, explosiones, accidentes automovilísticos, personajes golpeados, heridos y atados. La película no se acerca a una obra de arte, pero es divertida. Tiene mucho humor astuto y personajes y situaciones coloridas. La trama de la película es casi torpe, ni siquiera le dá tiempo al personaje principal que duerma.

En las actuaciones, Bruce Willis está en su usual papel de sabelo todo y arrogante. Especialmente divertido, y sorprendentemente, es Jason Momoa, quien le da a su personaje de traficante de drogas (que supuestamente mató a un barista de Starbucks por escribir su nombre incorrectamente) algo de dignidad. El elenco de apoyo de John Goodman y Famke Janssen también hacen un buen trabajo. Sólo Thomas Middleditch, el personaje que narra, sobreactúa su personaje cómico. Muchos de los chistes son amplios y deliberadamente ofensivos, pero son presentados con mucha gracia. En general, Once Upon A Time In Venice está lejos de ser una obra de arte, pero es una película divertida, graciosa y tonta que vale la pena ver.

Puntuación: 3 alcapurrias.

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